El pasado jueves, un particular alertó a la Guardia Civil tras observar al animal tendido en el margen derecho de la vía. Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) se desplazaron al lugar, realizaron una inspección ocular y procedieron al levantamiento del cadáver. Las primeras observaciones revelaron traumatismos y lesiones compatibles con un impacto contra un vehículo.
El ejemplar, un macho de entre ocho y nueve años, portaba un microchip identificativo que permitió confirmar su origen: procedía de la Comunidad Valenciana, desde donde había llegado a la región madrileña. El cuerpo fue trasladado bajo cadena de custodia al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de la Comunidad de Madrid, donde la necropsia confirmó que la causa de la muerte fue el choque con un vehículo.
La Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior ha destacado que este suceso representa el primer atropello mortal de un lince ibérico en carreteras madrileñas. En diciembre de 2024 se halló en El Molar (norte de la comunidad) el cadáver de otro macho adulto que había sido disparado y al que le habían cortado la cabeza y las patas.
Los atropellos constituyen una de las principales causas de mortalidad no natural del lince ibérico, especialmente durante sus desplazamientos de dispersión. Según el último informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en 2024 se registraron en España más de 200 muertes no naturales de linces, de las cuales alrededor del 75% se debieron a atropellos.
En la Comunidad de Madrid ya se habían producido avistamientos previos de la especie, pero fue en agosto de 2025 cuando Uraclio —un ejemplar macho de dos años y medio monitorizado con dispositivo GPS— se instaló de forma estable en la zona noreste de la región, procedente de Guadalajara. Desde entonces, los agentes forestales lo han seguido en municipios como Villalbilla, Corpa, Los Santos de la Humosa y Anchuelo, por los que continúa moviéndose habitualmente.
La Consejería señala que la permanencia de Uraclio “evidencia la existencia de un hábitat adecuado y suficiente disponibilidad de alimento para su supervivencia”, aunque no se le considera asentado hasta que no forme una pareja y tenga descendencia.

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