El perro más antiguo del mundo era un cachorro: vivió hace 16.000 años en Turquía y comía pescado

Hace 15.800 años, en la meseta volcánica de Pınarbaşı, en el centro de Anatolia (Turquía), una perra dio a luz una camada de cachorros que murieron siendo aún muy jóvenes, con apenas unos meses de vida. Los humanos que habitaban el yacimiento los enterraron deliberadamente en la misma zona donde depositaban a sus propios muertos. Les daban de comer pescado, el mismo que consumían ellos. Uno de esos cachorros se convierte ahora en el perro doméstico más antiguo identificado genéticamente.

Hasta la fecha, la evidencia genética más antigua de perros domésticos procedía de un yacimiento mesolítico en Karelia (Rusia), datado en unos 10.900 años. Los nuevos estudios, firmados por científicos de 17 instituciones internacionales, adelantan esa fecha hasta el Paleolítico Superior tardío, cuando los humanos eran todavía cazadores-recolectores y no existía ningún otro animal domesticado.

“Estamos hablando de 6.000 años antes de que los humanos comenzaran a convivir con vacas, cabras o cerdos, y más de 10.000 años antes que los caballos”, explicó el investigador Lachie Scarsbrook, de la Universidad de Múnich y coautor del estudio principal.

El primer estudio, liderado por William Marsh, del Museo de Historia Natural de Londres, y Scarsbrook, analizó restos de cánidos de Pınarbaşı y de Gough’s Cave, en Somerset (Reino Unido). A pesar de que los fragmentos de Pınarbaşı eran extraordinariamente pequeños —“como café liofilizado”—, el equipo logró extraer ADN nuclear suficiente para confirmar que se trataba de perros domésticos y no lobos, y datar el ejemplar más antiguo en 15.800 años.

Un segundo estudio, dirigido por Anders Bergström y Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick de Londres, analizó más de 200 restos de cánidos europeos de entre 14.000 y 1.000 años de antigüedad. Entre ellos confirmó el estatus de un ejemplar hallado en Kesslerloch (Suiza), datado en 14.200 años, que ya había sido propuesto como perro doméstico por su morfología, pero cuyo estatus permanecía en debate.

Los investigadores destacaron que el perro de Pınarbaşı y el de Gough’s Cave, separados por más de 4.000 kilómetros, eran genéticamente casi idénticos. Sus antepasados comunes vivieron hace unos 16.900 años, lo que indica que una población de perros ya muy homogénea se había extendido con gran rapidez por Eurasia occidental antes del fin de la última Edad de Hielo.


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