El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares del momento. Al ser un cofactor enzimático que participa en más de 300 reacciones fisiológicas del organismo, ha sido promocionado como una solución casi mágica para múltiples problemas, incluyendo la mejora del sueño. Según el último informe Usos y prácticas de los complementos alimenticios en España (datos de mayo de 2024), elaborado por la Asociación Española de Complementos Alimenticios (Afepadi), un 15% de los españoles tomó suplementos de magnesio en el último año. Aunque aún está por debajo de la media europea (33%), el magnesio ya figura entre los cinco complementos más consumidos en el país, superado solo por la vitamina D, los multivitamínicos, la vitamina C y los probióticos. A partir de los 45 años, su consumo roza el 20% de la población.
“Siento más presión de mis amigos a los cuarenta para tomar magnesio que la que sentí en la adolescencia para tomar drogas”, ironizó la periodista Marta García Aller en la red social X.
En un contexto donde, según la Sociedad Española de Neurología, el 48% de la población adulta no disfruta de un sueño de calidad, el magnesio se ha posicionado como una “píldora milagro” para mejorar el descanso. Algunas formas, como el glicinato de magnesio, se comercializan específicamente como “aliadas naturales” para dormir mejor, basándose en su participación en procesos relacionados con neurotransmisores, hormonas del sistema nervioso y el reloj circadiano.
Sin embargo, los especialistas cuestionan esta percepción. “Existe una mayor consciencia de la importancia del sueño, lo que es positivo, pero a cambio observamos una mercantilización de la salud y la preferencia por respuestas simples y rápidas a problemas complejos. Nos resulta más fácil tomar un complemento que analizar por qué no dormimos bien”, señaló Manuel de Entrambasaguas, coordinador del grupo de trabajo de Insomnio de la Sociedad Española de Sueño.
Testimonios como el de Beltzane Belart (46 años), quien empezó a tomar magnesio hace un año y notó inicialmente un sueño menos fragmentado pero luego vio que dependía más de factores como la ansiedad y el estrés laboral, o el de Diana Ortiz (44 años), quien asegura que ahora logra volver a conciliar el sueño tras despertarse, reflejan percepciones subjetivas que no siempre se sostienen con evidencia objetiva.
“Varios estudios observacionales asociaron una mayor ingesta de magnesio con mejor calidad del sueño, pero no establecen una relación causa-efecto. En los ensayos controlados existentes en adultos, los resultados son mixtos y no hay evidencia sólida”, explicó Iva Marques, directora científica del portal Nutriendo de la Academia Española de Nutrición y Dietética. Ninguna sociedad médica o científica recomienda actualmente la suplementación de magnesio a la población general para mejorar el sueño.
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