Perros y gatos también viven el duelo por la muerte de un ser querido

Los animales son seres sociales que crean fuertes vínculos con los miembros de su núcleo familiar, tanto de su misma especie como de otras. Cuando fallece alguien cercano, atraviesan un período de adaptación a la nueva situación.

“Son seres sociales, por lo que crean vínculos con sus compañeros de vida, tanto de la misma especie como de otras. Cuando ellos sufren algún cambio, como la pérdida o la llegada de algún miembro a su núcleo cercano, atraviesan un período de adaptación a la nueva situación”, afirma la veterinaria Sandrá Borrás.

La desaparición de rutinas compartidas, como los paseos o los momentos de juego, puede generar estrés, sensación de soledad e inseguridad. Algunos animales se muestran apáticos, menos alegres y desganados para realizar actividades que antes les motivaban.

“Viven situaciones de estrés porque desaparecen ciertas rutinas compartidas que ya tenían muy instauradas, como salir de paseo, por lo que sienten más soledad y precisan de un tiempo de adaptación a la ausencia del compañero que se fue. Además, pueden estar apáticos y menos alegres. Se sienten tristes y desganados a la hora de hacer cosas que antes les motivaban, porque ya no está el amigo con quien compartían tiempo. Otros pueden tener inseguridad al perder esa compañía que les proporcionaba respaldo”, explica Borrás.

El duelo en cada animal es único y depende de su carácter, experiencia vital y del tipo de vínculo que tenía con el fallecido. Puede durar desde pocas semanas hasta varios meses.

Algunos signos comunes incluyen:

  • Disminución de la actividad y el juego
  • Cambios en el apetito (pérdida de apetito o incluso anorexia)
  • Alteraciones en el sueño
  • Mayor búsqueda de atención, vocalizaciones excesivas o, por el contrario, aislamiento
  • Miedo o inseguridad

“Algunos no quieren salir o jugar, otros cambian de rutinas o ladran más al estar solos. Incluso pueden llegar a sufrir anorexia o pérdida de apetito por las emociones que tienen”, señala la especialista.

La etóloga y psicóloga de animales Helena Bat coincide en que estos cambios conductuales forman parte del proceso de adaptación. “Algunos cambios que pueden darse son la disminución de la actividad, del juego, un aumento de búsqueda de atención, mostrarse miedosos, vocalizar más o tener cambios en el apetito. Es frecuente cuando se producen cambios en la vida que se sienten como incontrolables y, como en el caso de las personas, pueden necesitar medicación, como ansiolíticos o antidepresivos, cuyo uso debe valorar un especialista”, indica Bat.

En algunos casos, el animal puede volverse más sedentario si perdía a un compañero muy activo que lo incitaba al juego y al movimiento.

Consejos para ayudarles en el duelo

No se recomienda introducir inmediatamente una nueva mascota para “llenar el vacío”, ya que cada animal procesa la pérdida de forma diferente y podría aumentar su estrés.

“No se puede sustituir a alguien que ya no va a estar en nuestra vida. Lo aconsejable es dejar pasar un tiempo”, recomienda Borrás.

Para apoyar a los animales, es clave observar sus nuevas necesidades y respetar su ritmo:

  • En gatos: Proporcionar lugares seguros para refugiarse, evitar forzar interacciones y utilizar feromonas calmantes si es necesario.
  • En perros: Aumentar el contacto humano, los paseos y los juegos que les motiven.

“Se trata de reconocer las nuevas necesidades que tenga y compensarlas. Para los gatos, garantizar que tengan un ambiente adecuado acorde a su naturaleza, con lugares donde refugiarse en solitario o con feromonas olfativas que les calmen. En el caso de los perros, precisarían más contacto humano y pasar más tiempo en compañía”, explica Stefania Pineda, especialista en medicina del comportamiento animal.

Expertos coinciden en que la paciencia, el mantenimiento de rutinas estables y la observación atenta son fundamentales para ayudar a perros y gatos a superar este proceso emocional. Si los síntomas persisten o se agravan, se recomienda consultar a un veterinario especializado en comportamiento.


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