El Índice de Precios al Consumo (IPC) registró en marzo una subida mensual del 0,9%, la mayor desde 2022. La inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) se mantuvo más estable, avanzando solo hasta el 2,6% interanual desde el 2,5% anterior.
El principal responsable del repunte fue el precio de la gasolina, que se disparó cerca de un 20% durante el mes debido a las perturbaciones en el suministro mundial de petróleo. Esto ha afectado directamente el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses.
A pesar del aumento de la inflación general, los economistas destacan que el repunte parece concentrado en el componente energético y podría ser temporal, siempre y cuando el conflicto en Oriente Medio se estabilice.
Implicaciones para la Reserva Federal
La presidenta de la Fed de San Francisco, Mary Daly, había anticipado que estos datos no sorprenderían. “Si el conflicto con Irán se resuelve rápidamente y los precios del petróleo bajan, un recorte de tipos no está descartado”, señaló.
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se celebrará los días 28 y 29 de abril, donde se evaluará si se mantienen los tipos de interés actuales o si se dan señales de posibles cambios en la política monetaria.
Por ahora, la Reserva Federal mantiene una postura cautelosa, a la espera de ver si el alto el fuego actual se consolida y si el impacto inflacionario se modera en las próximas semanas.

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