El crimen ocurrió al mediodía, cuando se dirigía a un restaurante para reunirse con colegas. Un grupo armado interceptó su camino en la zona fronteriza y acabó con su vida.
A más de tres décadas, el caso sigue impune. Pese a que existen señalamientos sobre los presuntos responsables intelectuales, nadie fue condenado por el asesinato.
“Prefiero la muerte física a la muerte ética”, una frase que quedó como símbolo de su compromiso con la verdad.
Su muerte se mantiene como uno de los casos más emblemáticos en la lucha por la libertad de prensa y la justicia en Paraguay.
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