Bajo la firma de la familia Pecci Aguilera – Pecci Albertini, el comunicado reconoce que existen hipótesis, nombres y diligencias avanzadas, pero sostiene que todo eso resulta insuficiente para satisfacer las exigencias de justicia de quienes más de cerca sufrieron la pérdida. La familia apunta directamente a quienes ordenaron el crimen y advierte que no están conformes con el avance del proceso judicial hasta ahora.
El texto expresa además una profunda incomodidad ante actitudes que perciben como resignación dentro del sistema: «quema cuando escuchamos frases de resignación sobre lo difícil que es su caso; quema cuando notamos que recordarlo molesta e incomoda», señala el comunicado, en una crítica velada a sectores que, según la familia, prefieren el silencio antes que la verdad.

«Esto ya no se trata solo de su muerte»
La familia amplía el alcance del reclamo más allá del caso personal y lo sitúa en una dimensión regional y global. Sostienen que el asesinato de Pecci interpela a toda la sociedad paraguaya y a la región frente al crimen organizado, la corrupción y la indiferencia institucional. «No podemos ser una sociedad que se funde en la quietud ante el crimen organizado», afirma el comunicado, en una llamada directa a la responsabilidad colectiva.
En ese marco, la familia también expresa su preocupación por la situación de otros fiscales que podrían correr la misma suerte que Pecci, quien fue asesinado a balazos mientras se encontraba de luna de miel en la isla Barú, frente a las costas de Cartagena de Indias.
A pesar del dolor, el texto transmite una voluntad inquebrantable de seguir adelante. La familia describe su esfuerzo diario por mantener viva la memoria del fiscal, transmitir sus valores y, sobre todo, cobijar al hijo que Pecci dejó en este mundo. «No claudicar ante la impotencia de un sistema que prefiere ignorar su legado», es el compromiso que asumen públicamente, a cuatro años de uno de los crímenes más resonantes de la historia judicial del Paraguay.
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