Moreira da Silva, quien lidera el grupo de trabajo creado en marzo por el secretario general de la ONU, António Guterres, precisó en una entrevista con la AFP que antes del conflicto cerca de un tercio de los fertilizantes consumidos a nivel mundial transitaba por esa vía marítima estratégica. Las exportaciones bloqueadas tienen como destinos principales a Brasil, China, India y países de África, economías agrícolas que dependen de esos insumos para sostener sus cosechas.
El funcionario indicó que se ha reunido con representantes de más de 100 países para impulsar un mecanismo que permita el paso de fertilizantes y materias primas conexas como amoniaco, azufre y urea, pero reconoció que la iniciativa no logra convencer a las partes directamente implicadas en el conflicto: Estados Unidos, Irán y los países del Golfo.
«La temporada de siembra no espera»
La dimensión temporal de la crisis es, según Moreira da Silva, el factor más preocupante. Señaló que el paso de apenas cinco buques cargados de fertilizantes por día sería suficiente para evitar el colapso agrícola en los países más vulnerables. «Es una cuestión de tiempo. Si no abordamos rápidamente el origen de la crisis, tendremos que gestionar las consecuencias con ayuda humanitaria», advirtió.
De alcanzarse un acuerdo, el mecanismo podría estar operativo en siete días, aunque el funcionario aclaró que incluso si el estrecho reabriera de inmediato, se necesitarían al menos cuatro meses para volver a la normalidad en el flujo de suministros.
Precios en alza y productividad en caída
Aunque los precios de los alimentos aún no registran un disparo generalizado, Moreira da Silva alertó sobre un fuerte aumento en el precio de los fertilizantes que, según expertos, derivará inevitablemente en una caída de la productividad agrícola y, en última instancia, en una suba de los precios de los alimentos a nivel global.
«No podemos estar dándole vueltas a algo que es posible y urgente: permitir el paso de los fertilizantes por el estrecho y, de ese modo, minimizar el riesgo de una grave inseguridad alimentaria mundial», concluyó el responsable de la UNOPS.
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