El capitán Miguel Sánchez, vocero de la institución, confirmó que lo ocurrido este domingo pudo haberse evitado o mitigado. Según explicó, el cuartel realizó una evaluación de riesgo detallada en el Mercado Municipal de Itauguá donde se detectaron falencias graves, especialmente en la parte eléctrica y el sistema de combate de incendios.
“Lo que ocurrió fue lamentable. En varias ocasiones hicimos las recomendaciones y se hizo caso omiso”, fustigó Sánchez. Recordó que tras el siniestro del 2013 se instaló un sistema con reservorio subterráneo y bomba propulsora, pero durante la última inspección, la bomba ya no funcionaba.
Sin agua para combatir el fuego
El capitán desmintió las versiones que intentaron responsabilizar a los bomberos por la magnitud del desastre. Explicó que, pese a contar con camiones de 5.000 y 14.000 litros, la carga total de 19.000 litros de agua fue insuficiente ante la violencia de las llamas y la falta de hidrantes operativos en la zona.
“Es importantísimo tener un hidrante cerca para rellenar los camiones en incendios de esta magnitud. Nuestro pedido fue totalmente ignorado”, lamentó el voluntario, subrayando que la falta de infraestructura básica condenó a los locales comerciales.
Labores de enfriamiento bajo pausa
Actualmente, los bomberos mantienen guardias de enfriamiento, aunque los trabajos están limitados. Sánchez detalló que el techo colapsó sobre los materiales, creando focos internos que siguen activos. “Se deberían extraer escombros y chapas para un enfriamiento óptimo, pero no se puede tocar la estructura por las pericias de Criminalística y Fiscalía”, concluyó.
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