Una desgarradora carta de despedida dejó Mónica Idalia González Piazzoli (26), la mujer que presuntamente acabó con la vida de su hijo de 7 años y luego se autoeliminó en Lambaré. En el manuscrito, la madre denuncia que el padre biológico supuestamente abusaba sexualmente del niño desde los 3 años y que tanto la Comisaría 4ª como la Fiscalía ignoraron sus denuncias. Además, relató salvajes torturas físicas y psicológicas bajo la complicidad de la familia paterna.
El terrible caso de filicidio y posterior suicidio registrado este domingo en el barrio Santa Luisa de Lambaré dio un giro horroroso y descarnado. Lo que los intervinientes catalogaron inicialmente como una «drástica decisión por una aparente discusión» era en realidad el desenlace de un calvario de abusos, torturas institucionales y desatención familiar.
La joven madre dejó un extenso y crudo escrito donde detalla que el progenitor abusaba sexualmente de su propio hijo desde los 3 hasta los 4 años, especificando que el sujeto cometía los vejámenes «cuando estaba borracho y sano». La mujer acusó formalmente a la familia del hombre como cómplice: «Su familia es cómplice, principalmente su abuela y su hermana llamada Laura», expresa el texto, añadiendo que el niño les contó lo que sufría y nadie fue capaz de defenderlo.
El relato expone un escenario de tortura sistemática contra el menor de edad bajo el mismo techo de la abuela. González Piazzoli detalló que el agresor lo encerraba sin comer, le pegaba por la boca, lo escupía, lo pateaba y lo trataba de «puto» de manera denigrante. Además, denunció que la abuela y la tía «le jugaban» al niño en la casa mientras presenciaban los maltratos cotidianos.
En su texto, la mujer apunta directamente a la inacción de la Justicia paraguaya, asegurando que denunció todo en la Comisaría 4ª de Lambaré y que el caso fue derivado a la Unidad Penal N.º 4 de la Fiscalía Zonal, donde la causa fue completamente encajonada. «Mi caso nunca se investigó, nunca se hizo nada. Hoy mi corazón ya no soporta tanto dolor, tanto sufrimiento y verle sufrir a mi hijo», reza el manuscrito.
Atrapada por la falta de respuestas y viviendo en un inquilinato donde la situación económica se volvía insostenible, la madre sentenció su trágico final exponiendo la impunidad del país: «Decido sacarme la vida porque ya no puedo vivir con esta injusticia. Espero después de mi muerte reciba justicia, pero los muertos no tienen justicia en Paraguay».
El Ministerio Público ya tiene en su poder el documento para reorientar la investigación del caso.

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