Control biométrico en cárceles: Presos ya pagan en cantinas solo con su huella digital

El viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel, explicó a Ñanduti que esta tecnología ya se encuentra plenamente activa en el Complejo Penitenciario para Mujeres de Emboscada (Comple), comenzó a ejecutarse en la penitenciaría de Minga Guazú y su próxima parada de implementación será el penal «Martín Mendoza».

Para evitar riesgos de seguridad, los internos no tienen acceso a teléfonos celulares, tarjetas ni a ningún dispositivo físico de pago, elementos que están estrictamente prohibidos en los regímenes de máxima seguridad del sistema penitenciario.

El funcionamiento es 100% biométrico y a cada recluso se le habilita una cuenta virtual con un crédito asignado. Al momento de adquirir productos en las cantinas de las penitenciarías, el interno solo debe asentar su dedo en el lector de huellas para verificar su saldo y autorizar los descuentos.

De acuerdo con el viceministro, este sistema corta de raíz los esquemas convencionales de corrupción que históricamente azotaron a las cárceles. “Evita situaciones de coacción por parte de algún funcionario hacia la persona privada de libertad, como también intentos de soborno”, detalló Maciel.

Respecto al riesgo de que estas billeteras sean utilizadas para recepcionar dinero de estafas telefónicas, el alto funcionario respondió que sería una torpeza absoluta del interno. El monitoreo es en tiempo real y el sistema registra con precisión los datos de cada persona que realiza una transferencia.

La plataforma no permite el libre flujo de capitales, ya que el Ministerio de Justicia estableció límites estrictos al dinero depositado y una lista rigurosa de familiares autorizados. Además, la billetera es la vía legal para que los internos perciban sus salarios por parte de empresas privadas aliadas a los programas de reinserción laboral.


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