El fallo revierte la absolución que un tribunal de primera instancia había dictado en 2023 a favor de ambas compañías, que negaron reiteradamente los cargos sosteniendo que los factores humanos fueron determinantes en el accidente. El proceso de apelación iniciado en 2025 implicó un nuevo juicio completo con revisión exhaustiva de las pruebas, según la normativa del sistema judicial francés.
La Fiscalía acusó a Airbus de haber subestimado la gravedad de los fallos en las sondas Pitot con las que estaba equipada la aeronave y de no haber informado adecuadamente a las tripulaciones de las compañías operadoras, lo que impidió que los pilotos reaccionaran correctamente durante la emergencia. A Air France, en tanto, se le imputó falta de capacitación del personal y también ausencia de información sobre cómo detectar la congelación de esos sensores, que resultaron ser la causa directa del siniestro.
Qué ocurrió aquella noche
Las cajas negras del avión, recuperadas en 2011 del fondo del Atlántico a casi 4.000 metros de profundidad, permitieron reconstruir lo ocurrido. El informe final publicado en 2012 concluyó que el congelamiento de las sondas Pitot desorientó a la tripulación sobre la velocidad de la aeronave. Los copilotos, al tomar el control manual, elevaron el avión de manera inadecuada, lo que provocó una pérdida aerodinámica que no lograron corregir. El A330 transportaba 216 pasajeros y 12 tripulantes de 33 nacionalidades, entre ellos 72 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, dos españoles y un argentino.
«Ni una sola palabra de consuelo»
Los fiscales Rodolphe Juy-Birmann y Agnès Labreuil no ocultaron su dureza hacia la actitud de las empresas durante todo el proceso. «No hubo nada, ni una sola palabra de consuelo sincero. Es una defensa de granito. Una sola palabra resume todo este circo: indecencia», remarcaron en los alegatos finales. Juy-Birmann había anticipado en noviembre de 2025 que la condena «arrojará el oprobio sobre estas dos empresas» y «debe resonar como una advertencia».
La sentencia de este jueves no implica necesariamente el cierre del proceso: tanto Airbus como Air France aún tienen instancias de apelación ante la máxima autoridad judicial francesa, lo que podría extender el caso durante varios años más.
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