Aspirantes repudian suspensión en Colegio de Policía: acusan a Peña de incumplir la promesa de 25.000 nuevos efectivos

La suspensión del ingreso al Colegio de Policía para el año 2027 desató una ola de protestas y un profundo rechazo por parte de los aspirantes y un bloque de policías retirados que acompañó la gran movilización frente a la sede del Ministerio del Interior. La indignación se centra en que la decisión incumple por completo la promesa de campaña del presidente de la República, Santiago Peña.

«Él nos prometió 25.000 nuevos policías», reclamó con dureza Matías, uno de los jóvenes afectados por la medida tomada supuestamente por falta de presupuesto. El estudiante calificó la medida como una falta de respeto total, criticando que el Gobierno busque cambiar las reglas de juego a mitad de año cuando ellos confiaron en la palabra oficial.

Los manifestantes apuntaron también sus críticas hacia el Ministerio del Interior, cuestionando que el ministro no argumente una falta de presupuesto real para la seguridad, sino el deseo de utilizar ese dinero para otros fines. Reprocharon además que se cuestione la existencia de los cursillos privados cuando inicialmente el Estado exige personal altamente capacitado.

Por su parte, el abogado y expolicía Carlos Alberto Amarilla calificó la disposición del Ejecutivo como «arbitraria» y exigió una revisión inmediata. «No se les puede cercenar el sueño a miles de jóvenes», remarcó, señalando que los representantes ya ingresaron al Ministerio del Interior para abrir una mesa de diálogo.

El drama humano y económico también fue expuesto por el suboficial superior retirado Fermín de León Rojas, organizador de un cursillo con 120 alumnos. «Esto es una apuñalada al sentimiento de los jóvenes de la familia más humilde», lamentó, recordando que Peña prometió esos 25.000 policías para alcanzar los estándares internacionales de seguridad.

De León Rojas relató que muchos jóvenes ya sufren de severas crisis de ansiedad por la incertidumbre, mientras sus familias venden vacas o dejan sus casas para costear la preparación. «Las autoridades viven en un termo, no pisan tierra ni conocen la realidad», sentenció el uniformado retirado.


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