A horas del esperado estreno de Paraguay, Cuevas revivió con exactitud lo vivido el 12 de junio de 2002, cuando anotó un doblete clave ante Eslovenia tras ingresar desde el banco por insistencia del preparador físico Gabriel Macaya. «Jugar el Mundial es una sensación única donde uno siente que toca el cielo», expresó.
Haciendo un paralelismo con el debut de hoy, «Pipino» resaltó que vestir la camiseta albirroja trasciende lo deportivo. Recordó la emoción única de cantar el Himno Nacional entre alegrías y lágrimas, asegurando que lo que van a sentir los jugadores actuales es algo muy significativo de lo que nunca se van a olvidar.
Para este partido de gran envergadura, el exfutbolista dejó dos claves fundamentales: el descanso y la fortaleza anímica. Advirtió que en estas citas el cuerpo muchas veces no duerme todo por la presión, por lo que es vital amanecer de la mejor manera y estar al 100% anímicamente.
Asimismo, aconsejó blindarse de la opinión pública, señalando que el jugador simula no escuchar nada pero está atento a todo, y advirtió que muy pocos futbolistas están realmente preparados para las críticas. Respecto al equipo, fue tajante sobre una de las figuras: «Si Julio Enciso está bien yo lo pongo» de titular.
Finalmente, Cuevas comparó las comodidades actuales de la delegación con su época, mencionando que antes viajaban «en el gallinero de atrás del avión» y que hoy el futbolista está muy mimado y bien pagado. Concluyó valorando el poder de la selección: «Un partido de la Albirroja disipa todos los problemas» y une al país.
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