En una madrugada de terror, aproximadamente 20 delincuentes fuertemente armados perpetraron un asalto simultáneo contra tres bancos y una casa de cambios en Santa Rita. La Comisaría 18ª de Santa Rita se vio severamente superada, operando con apenas 10 efectivos policiales en el turno para hacer frente a la organización criminal.
Durante el violento despliegue, un personal policial fue tomado como rehén por los malvivientes. Tras un intenso intercambio de disparos en la zona, el uniformado fue liberado y, afortunadamente, no se registraron heridos, según confirmó el comisario Darío Aquino horas antes. Hasta el momento, el monto total del botín robado permanece desconocido.
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Trampas mortales y alto conocimiento técnico
El suboficial mayor Nelson Zaracho, especialista en explosivos, reveló detalles alarmantes sobre el arsenal abandonado por la banda. Los intervinientes lograron desactivar un artefacto de alto poder frente a uno de los bancos asaltados sobre la vía pública: un tubo cilíndrico metálico de 1,50 metros de largo con 20 kilos de dinamita en gel (gelamón), listo para ser detonado.
«Los metales se iban a convertir en metralla y viajar a gran velocidad a kilómetros de distancia«, advirtió Zaracho. El jefe policial explicó que el explosivo estaba diseñado en forma de «U» para direccionar la fuerza y tenía como objetivo estratégico emboscar a las patrulleras que acudieran al llamado de auxilio.
Conexión con el caso Naranjal
Especialistas en explosivos confirmaron que los delincuentes poseen conocimientos avanzados. Se constató que los materiales utilizados son idénticos a los del atraco ocurrido en Naranjal hace cuatro meses. Las dos entidades bancarias atacadas quedaron totalmente destruidas por las detonaciones principales.
La policía también halló otro artefacto instalado en la puerta de una casa de cambios en Santa Rita (un explosivo tipo senderrita) que no llegó a ser encendido. Actualmente, personal de inteligencia analiza los números de serie y lotes de fabricación grabados en los explosivos para determinar su trazabilidad y comprobar si provienen de una cantera local o del exterior.
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