Analista de inteligencia no duda de que el EPP atacó en Naranjito, Canindeyú: «Una fuente humana no se compara con un informe balístico»

«Todo análisis de inteligencia es potencial. Lo que no es potencial es una pericia balística, que es certera en un 100%. Si la balística me dice que las armas que se usaron ahí se usaron en otros ataques atribuidos al EPP, entonces mi análisis se sustenta en lo técnico», expresó Barreto.

«No importa lo que yo crea, porque puedo ser un gran mentiroso. Pero no puedo dejar de lado algo tan concreto y fehaciente como la pericia. De que fueron los del EPP no cabe duda por las comparaciones que se hicieron», agregó.

Barreto señaló a Ernesto Daniel «Danielito» Villalba Meza, hijo de Osvaldo Villalba, como el líder de la nueva camada del EPP instalada en Canindeyú. «No justifico, pero entiendo su comportamiento criminal. Este muchacho nació en un campamento guerrillero, después lo llevaron a la Argentina. Volvió a los 10 u 11 años», relató.

«Fue testigo de enfrentamientos, asesinatos, ataques que ellos perpetraron y ataques que sufrieron por parte de la Fuerza Pública. Y en una de esas murió su papá. Lógicamente no estará muy contento con ningún representante de la fuerza del orden. Hoy por hoy el criminal y el más peligroso de este grupo es él», afirmó.

El analista definió al grupo actual como una nueva generación. «Esta es una nueva generación Z de miembros del EPP. La mayoría no sobrepasa los 25 años», indicó.

Sobre el ataque, Barreto lo calificó de cobarde. «Lo de Naranjito fue un ataque cobarde. Meterle un arma de fuego en la boca a una persona que está semimuerta fue por un grado de odio extremo», señaló.

El exintegrante de la FTC cuestionó la postura del comandante de la FTC, quien según indicó, no cree que el ataque haya sido del EPP. «Él puede tener posiblemente alguna fuente humana que le indica una información contraria. Pero una fuente humana no se puede comparar con un informe balístico», sostuvo.

«Me dijeron que le robaron las botas a uno de los fallecidos. Pregunto: ¿un narcotraficante va a hacer eso? No tiene sentido», añadió.

Barreto también criticó las declaraciones del comandante del CODI, Alberto Gaona. «No sé cuál es el argumento en el cual se basa para afirmar que hay cosas que no le cierran. Le faltó a lo mejor un toque de prudencia, porque al dejar entrever eso, le estaría tácitamente adjudicando algún tipo de complicidad de esos policías con grupos de narcotraficantes», afirmó.

El analista explicó que el EPP obtiene su armamento de robos y ataques. «Conozco cómo se desplazan y el equipamiento que tienen. Casi todas las armas que tiene el EPP provienen de robos y de este tipo de ataques», dijo.

Sobre una posible alianza con narcotraficantes, Barreto descartó esa hipótesis. «Si hubiera una coalición entre estos grupos, te apuesto que el EPP ya iba a tener un arma punto 50 (una ametralladora), y cada helicóptero que pasara por la zona iba a ser abatido», expresó.

Barreto también se refirió al «bautismo de fuego», práctica que según explicó consiste en obligar a los reclutas a participar directamente en un ataque o asesinato para integrarlos a la estructura armada.

Finalmente, señaló que el grupo aprovecha el abandono estatal para captar adeptos. «Al ser un sector olvidado en ciertas partes por el Estado, el EPP hace un lavado de cerebro y presenta una realidad: por las buenas no vas a conseguir nada», concluyó.


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