El especialista explicó que el accidente cerebrovascular (ACV) es una de las enfermedades cerebrales más frecuentes y advirtió que existen factores de riesgo modificables, como la hipertensión arterial, el consumo de alimentos ultraprocesados, la ingesta de bebidas alcohólicas y el sedentarismo.
Asimismo, indicó que las personas sufrieron en algún momento de sus vidas un traumatismo craneoencefálico presentan una mayor predisposición a desarrollar complicaciones neurológicas con el paso de los años, mientras que los antecedentes familiares también pueden influir en la aparición de determinadas enfermedades.
La calidad del sueño, un factor fundamental
Müller remarcó que descansar bien es tan importante como dormir las horas suficientes. Explicó que lo ideal es lograr un sueño reparador de entre seis y ocho horas ininterrumpidas para que el cerebro complete correctamente sus ciclos de sueño profundo y fase REM.
En ese sentido, advirtió que la falta de un descanso de calidad puede provocar, a largo plazo, una disminución del rendimiento cognitivo, afectando el desempeño laboral, académico y social.
También se refirió a los trastornos del sueño, como los ronquidos, y señaló que estos no deben ser subestimados, ya que pueden alterar los ciclos normales del descanso y aumentar el riesgo de enfermedades cerebrovasculares.
El cerebro nunca deja de aprender
El neurólogo destacó además la capacidad de adaptación del cerebro y aseguró que el aprendizaje constante contribuye a mantener activas las funciones cognitivas durante toda la vida.
«Hay que desafiarle siempre, no por tener cierta edad en adelante no podemos seguir aprendiendo un idioma nuevo, aprender cosas; el cerebro siempre se readapta», expresó.
La prevención del Alzheimer
Explicó que el Alzheimer se trata de una enfermedad caracterizada por la degeneración progresiva e irreversible de las neuronas, motivo por el cual insistió en la importancia de la prevención y la detección temprana.
Müller aclaró que no existe una vitamina específica para prevenir esta enfermedad, pero sostuvo que los controles y chequeos neurológicos periódicos permiten identificar alteraciones de manera precoz, acompañar la evolución del paciente e iniciar tratamientos oportunamente.
Finalmente, insistió en que llevar una vida saludable, controlar los factores de riesgo, mantener una buena calidad del sueño y estimular permanentemente el cerebro mediante nuevos aprendizajes son algunas de las principales herramientas para preservar la salud cerebral a lo largo de los años.
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