Silguero informó que se trata de un agente identificado como Tomás Alcides Trinidad Flecha, de 37 años, quien prestaría servicios en la subcomisaría de Acepar, departamento de Canindeyú.
«Es un hecho gravísimo para nosotros que un elemento de la Policía Nacional esté realizando este tipo de actividades ilícitas. Llamé al ministro de la SENAD a fin de colaborar en todo lo que sea de interés para la investigación», dijo Silguero.
El comandante adelantó que el caso tendrá un proceso sumarial y que probablemente derive en la baja del suboficial. «Lamentamos el hecho. Cada vez que cae un policía es un golpe bajo para nosotros», añadió.
Silguero aclaró la condición de las armas incautadas. «Las armas están en un proceso de destrucción. Eso significa que no pueden ser utilizadas para hacer disparos. Evidentemente, hay que hacer un seguimiento a las piezas a fin de saber a qué fuerza corresponden», expresó.
Según el reporte, los fusiles tenían los números de serie borrados. «Vamos a hablar con el fiscal para ver si podemos hacer el revenido químico y así obtener los números borrados. Eso nos va a permitir darle seguimiento y saber de qué unidad salieron. Estamos para colaborar y aportar información, para saber si realmente estas armas se utilizaron en algún hecho», agregó.
El comandante explicó el procedimiento técnico. «Hay que hacer el revenido químico, calentar el metal para obtener los números originales y así darle el seguimiento para saber a qué fuerza corresponden», detalló.
Silguero también recordó las prohibiciones vigentes para el personal policial. «Actividades comerciales están vedadas», puntualizó.
Sobre la formación en valores del personal, el comandante señaló que «los valores y los principios uno los trae de la casa. La Policía Nacional lo que hace es dar instrucciones en relación con la doctrina policial».
El jefe policial reconoció la exposición al delito que enfrenta el personal. «La posibilidad de que tenga contacto con algo ilícito está en el día a día. Siempre se está en contacto con gente que está al margen de la ley. Hacemos 85 detenciones diarias. Evidentemente habrá algún tipo de ofertas o amenazas en algunos de los procedimientos», dijo.
Silguero también reconoció las dificultades de la función. «No es fácil el trabajo en calle. De repente hacemos 10 cosas bien y en la siguiente ya hay un error, una negligencia o un caso de corrupción. Es una constante que tenemos que ir revisando a fin de ir mejorando», sentenció.
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