Los mapaches pigmeos de la isla Cozumel, en México, están enseñándose unos a otros a fabricar pelotas de juguete con basura, según un estudio publicado en la revista Wild que documenta la primera evidencia de «cultura material» en la familia Procyonidae.
En enero, una joven mapache fue observada sacando un recibo de un basurero, mojándolo repetidamente en agua, enrollándolo entre sus patas y contra la arena hasta formar una pelota compacta, para luego jugar con su creación.
Según las investigadoras Nessie O’Neil y Michelle Szydlowski, de la Universidad de Miami, el comportamiento no fue un caso aislado: la hermana de la mapache aprendió la técnica observándola y luego fabricó sus propias pelotas. Incluso su madre intentó hacerlo, aunque abandonó rápidamente, posiblemente porque había consumido parte de una margarita que afectó su destreza.
«No debería sorprender que los mapaches sean donde vemos esto, porque son muy táctiles; ven con sus manos», explicó Szydlowski.
El descubrimiento tiene un trasfondo triste: la mapache pionera enfermó gravemente poco después, probablemente por desnutrición y contaminación de un nuevo resort cercano que destruyó parte de su hábitat. Murió tras recibir atención veterinaria. Sin embargo, días después, su hermana fue vista fabricando una pelota con un envoltorio de hamburguesa: la tradición había sobrevivido.
Los mapaches pigmeos, que pesan entre 2,7 y 4 kilogramos, solo habitan en Cozumel y están en peligro crítico de extinción, con menos de 200 individuos maduros.
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