La historia comenzó en los Yungas de Bolivia, donde una familia rescató a un pequeño cachorro creyendo que era un gato común. Más de un año después, sus hábitos de caza, su maullido y su comportamiento delataron que se trataba de un depredador silvestre.
Tras un análisis genómico liderado por la bióloga Paola Nogales Ascarrunz, junto a un equipo internacional de investigadores, se confirmó que el animal pertenecía a una especie desconocida hasta ahora.
El Tilcayo mide apenas 46 centímetros, pesa alrededor de 1,3 kilos y podría habitar también en el norte de Argentina. Actualmente, el único ejemplar conocido bajo protección vive en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, mientras los científicos buscan más individuos en libertad.

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