El mercado asegurador paraguayo presentó un desempeño positivo durante el ejercicio 2025/2026 con un crecimiento en las primas del 9,3%, impulsadas principalmente por los segmentos de vida y riesgos varios. Por su parte, la banca seguros también tuvo una participación relevante, particularmente en el segmento de vida y una la industria registró una utilidad técnica cercana a los G. 708.000 millones y una reducción del peso de los gastos de gestión sobre las primas ganadas.
Alberto Duarte, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Insurtech y presidente de AZ Consultora, explicó que estos resultados reflejan una combinación de dinamismo comercial, composición de las carteras y mayor eficiencia operativa. Sin embargo, consideró importante diferenciar entre el resultado propio de la actividad aseguradora y el desempeño de las inversiones, ya que ambos pueden evolucionar de manera diferente.
Asimismo, se mostró optimista respecto al potencial de crecimiento del mercado, aunque consideró prudente no proyectar automáticamente el mismo ritmo para los próximos años. La sostenibilidad, explicó, dependerá de incorporar nuevos asegurados, diversificar las coberturas y mantener disciplina en la gestión.
“Además de mirar cuánto aumenta la producción, debemos observar cuántas familias y empresas estamos sumando a la protección”, enfatizó.
Marco regulatorio
En esa misma línea, Duarte señaló que el sector enfrenta el desafío de ampliar su alcance y lograr que más familias y empresas incorporen mecanismos de protección a sus actividades y patrimonio, por lo que a su criterio, la evolución debe estar acompañada por una actualización del marco normativo, mayor capacitación de los profesionales, incorporación tecnológica y una cultura aseguradora más desarrollada.
En ese contexto, la aprobación por parte del Senado del proyecto de Ley de Seguros representa, una oportunidad para acompañar la evolución del mercado y generar mayor previsibilidad para los distintos actores. Duarte explicó que el proyecto plantea una supervisión más vinculada con los riesgos que asume cada compañía y fortalece aspectos relacionados con la solvencia y la gestión.
En términos prácticos, señaló, busca que el crecimiento de la industria de seguros tenga un respaldo sólido y que el asegurado cuente con mayor protección. A esto se suma la posibilidad de generar mejores condiciones para desarrollar nuevos productos, incorporar tecnología y ampliar las formas de llegar a los clientes.
“La competencia debería traducirse en más opciones, buen asesoramiento y calidad de respuesta”, afirmó. No obstante, advirtió que el impacto final dependerá del texto definitivo, la reglamentación y la implementación de la normativa, considerando la realidad de los distintos actores del mercado.
Mayor educación y profesionalización
El representante del sector aseguró además que el crecimiento del mercado también plantea mayores exigencias para los profesionales que participan en la actividad. En ese sentido reconoció que Paraguay cuenta con profesionales con experiencia y conocimiento, pero que el desafío consiste en acompañar al capital humano con una actualización permanente.
Para esto, Identificó tres prioridades principales basadas en profundizar el conocimiento de las coberturas y sus alcances; fortalecer el asesoramiento y la comunicación; y desarrollar capacidades digitales y de gestión. “Conocer un producto no es suficiente, también es necesario poder explicar claramente qué cubre, cuáles son sus condiciones y cómo actuar ante un siniestro”.
Desde su experiencia en formación, consideró además fundamental trabajar con casos reales y medir la aplicación de los conocimientos adquiridos. “Una capacitación genera valor cuando ayuda a reducir errores, orientar mejor al cliente y resolver con mayor eficacia. Profesionalizar es convertir el conocimiento en un mejor servicio”, afirmó.
Tecnología y transformación digital
La transformación tecnológica constituye otro de los ejes que están modificando la actividad aseguradora. Duarte explicó que el cambio alcanza tanto a los procesos internos como a la relación con los asegurados, aunque la adopción tecnológica presenta distintos niveles de madurez en Paraguay.
Entre los ámbitos donde observa mayores oportunidades de transformación mencionó la cotización y emisión de pólizas, la simplificación de trámites y el seguimiento de reclamos. Para el cliente, señaló, el beneficio debe ser concreto, es decir, presentar menos veces la misma documentación, conocer el estado de una gestión y recibir respuestas claras.
Señaló asimismo que la inteligencia artificial también puede incorporarse a estos procesos para organizar información, detectar inconsistencias y apoyar el trabajo de los equipos. Sin embargo, aclaró que su utilización requiere datos confiables, protección de la información y supervisión humana.
“El agente y el corredor tienen una oportunidad importante en este proceso al dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y más al asesoramiento”, indicó, pero remarcó que aún así, la confianza continúa siendo un componente central, especialmente cuando ocurre un siniestro. Por ello, la tecnología debe “fortalecer y no reemplazar esa relación”.
Cultura aseguradora y seguro obligatorio
Otro de los desafíos estructurales del mercado según Duarte, está relacionado con la posibilidad de avanzar hacia nuevos seguros obligatorios. Según su opinión, la discusión debería comenzar por la necesidad social que se busca atender. Para avanzar en esta dirección, consideró necesarios el consenso, estudios que permitan definir coberturas y costos sostenibles, mecanismos de control y una implementación organizada.
También señaló que la ciudadanía debe comprender qué está contratando, cómo acceder a las prestaciones y dónde reclamar. A esto se suma la necesidad de considerar la capacidad de pago y la coordinación entre las instituciones involucradas. “El seguro obligatorio puede ser una oportunidad para ampliar la protección, siempre que se construya con transparencia y educación”, sostuvo.
En ese sentido, planteó un proceso de diálogo entre autoridades, aseguradoras, intermediarios, usuarios y otros sectores vinculados, con una prioridad común que es finalmente la protección efectiva de las personas.
De cara a los próximos cinco años, Duarte consideró que uno de los principales desafíos será transformar el potencial del mercado en una mayor cantidad de personas y empresas aseguradas. Para ello, mencionó la necesidad de llegar con mayor fuerza al interior del país, a trabajadores independientes y a mipymes, mediante propuestas adaptadas a sus necesidades y posibilidades.
“También será necesario acompañar la evolución normativa, desarrollar talento y preparar al sector para riesgos cada vez más complejos, especialmente aquellos vinculados al clima y al ámbito digital”. Por ello, planteó la necesidad de establecer una agenda de trabajo compartida con objetivos medibles, que permita observar variables como la incorporación de nuevos asegurados, la permanencia de los clientes, el alcance territorial y los tiempos de atención.
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