El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová anunció el viernes 18 de septiembre, desde su sede mundial en Warwick, Nueva York, que la decisión de aceptar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas de la sangre de otra persona pasa a ser un asunto de conciencia personal de cada creyente. De la misma manera, cada testigo deberá decidir por sí mismo si dona o no sangre con el propósito explícito de que sus componentes sean utilizados por otra persona.
La postura religiosa de rechazar las transfusiones de sangre completa, basada en el mandato bíblico de abstenerse de sangre (Hechos 15:20: «Más bien, escribámosles que se abstengan de las cosas contaminadas por los ídolos, de la inmoralidad sexual, de lo estrangulado y de la sangre.»), no cambió con este anuncio.
El portavoz internacional de los testigos de Jehová, Paul Gillies, afirmó: «Para los testigos de Jehová, la sangre sigue siendo sagrada, y continúan considerando la vida y la sangre como valiosos regalos de Dios». Agregó: «Reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes sanguíneos son una cuestión de conciencia entre cada testigo y su Dios, Jehová».
Según la organización religiosa, este cambio se suma a actualizaciones anteriores sobre el uso de fracciones sanguíneas y de la propia sangre de una persona durante procedimientos médicos. La Biblia no se refiere de forma directa a este tipo de decisiones, por lo que, según explican, cada persona debe decidir según su conciencia; ese mismo criterio se extendió ahora a los cuatro componentes principales de la sangre.
Gillies remarcó que los testigos de Jehová no practican la curación por fe y buscan médicos que puedan ofrecerles un tratamiento eficaz que respete sus valores y creencias. «Las congregaciones no intervienen en las decisiones personales que cada uno toma siguiendo su conciencia. Seguiremos respetando y apoyando las decisiones personales de nuestros compañeros de creencia», señaló, y agregó su agradecimiento a «los numerosos doctores competentes y compasivos que brindan una atención médica de calidad respetando nuestros deseos personales en relación con la sangre».
Los testigos de Jehová son más de nueve millones de personas en todo el mundo, organizadas en congregaciones distribuidas en más de 200 países y territorios.

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