En un reciente informe, J.P. Morgan destacó el trabajo que viene realizando Paraguay para mantener la continuidad de las políticas, la competitividad y el fortalecimiento institucional, para posicionarse como un hub desde el cual las empresas puedan operar en la región, aprovechando su cercanía con Brasil y Argentina, sus costos energéticos y un marco de políticas que apunta a ofrecer previsibilidad a los inversores.
El banco reconoció además el esfuerzo en torno al objetivo del país de profundizar el mercado de capitales local y ampliar la participación del sector privado en el desarrollo económico. Para J.P. Morgan, uno de los principales argumentos de Paraguay es el proceso de reformas desarrollado durante las últimas dos décadas.
En el informe se señala que el país pasó de un escenario caracterizado por instituciones débiles, crisis recurrentes y bajos niveles de inversión hacia un modelo con mayor estabilidad y credibilidad macroeconómica. En este proceso, resaltó el acceso al grado de inversión, con calificaciones de Moody’s de Baa3 estable y S&P de BBB- estable que reflejan avances institucionales, bajo nivel de endeudamiento público y una mayor diversificación económica.
Dentro del análisis también se menciona que diez de las trece reformas establecidas en el marco del programa del país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron completadas y a nivel macroeconómico, las reservas cercanas al 20% del PIB, una inflación inferior al 2% interanual y una trayectoria descendente de la deuda pública, que pasaría de 38,2% a 36,7% del PIB en 2026, son aspectos sumamente relevantes.
Otro elemento señalado es el crecimiento que experimenta la recaudación tributaria, que habría aumentado desde 9,5% del PIB en 2016 hasta 11,2% en 2025. En paralelo, J.P. Morgan menciona que Paraguay presenta un crecimiento económico cercano al doble del promedio regional y con una menor volatilidad que en períodos anteriores.
Para la organización internacional, otro avance destacado es el cambio en la estructura productiva del país que busca superar la tradicional concentración económica en la soja y avanzar hacia una base industrial y de servicios más diversificada. Asimismo resalta como ventaja competitiva el esquema tributario, además de los regímenes específicos como la maquila y los incentivos para materias primas.
A esto se suma la generación eléctrica y los costos relativamente bajos de la energía para la industria. El informe observa además una oportunidad concreta dentro del Mercosur, ya que en 2025, Paraguay registró exportaciones de manufacturas al bloque por USD 1.410 millones frente a importaciones por USD 4.220 millones, generando una brecha de aproximadamente USD 2.800 millones.
Para el banco, este déficit representa también espacio para que el país se integre con mayor profundidad a las cadenas industriales de Brasil y Argentina. En ese contexto, el crecimiento de la maquila aparece como una señal del proceso de industrialización y el informe cita el crecimiento de las exportaciones del sector en 7,7 veces más que en el 2013.
Desafíos en infraestructura, industrialización e inversión
J.P. Morgan resaltó además el papel de la hidrovía Paraguay-Paraná, el corredor bioceánico, los proyectos de conexiones ferroviarias y energéticas para fortalecer la integración de Paraguay con los mercados regionales necesaria para que el país pueda aprovechar plenamente su ubicación geográfica.
Por otro lado, se menciona la estrategia “Paraguay 2X”, que plantea duplicar el tamaño de la economía paraguaya en una década mediante un crecimiento anual cercano al 7%. Pero, el banco sostiene que para alcanzar esta meta se requiere un fuerte aumento de la inversión.
En ese aspecto, el informe estima que Paraguay debería sostener una inversión equivalente a aproximadamente 4,5% del PIB durante dos décadas para cerrar su brecha de infraestructura respecto de economías como Chile y Estados Unidos. Esto representaría unos USD 1.900 millones anuales actualmente, con una trayectoria de aproximadamente USD 4.000 millones en 2035 y una cartera acumulada de entre USD 70.000 millones y USD 80.000 millones en transporte, energía, servicios públicos, telecomunicaciones e infraestructura social.
El análisis de J.P. Morgan también identifica oportunidades en logística, agricultura y forestación y destaca la evolución del mercado de capitales. Cabe recordar que las operaciones de fusiones y adquisiciones, que hace 15 años se limitaban a unas pocas transacciones, actualmente alcanzan entre siete y ocho operaciones anuales, mientras que el tamaño promedio habría aumentado desde aproximadamente USD 10 millones hace una década hasta USD 50 millones actualmente.
Para el banco, los próximos pasos incluyen una mayor llegada de inversores extranjeros de capital, fondos de private equity y venture capital, además de una incorporación progresiva de empresas al mercado accionario local.
La apuesta por Paraguay se mantiene
Tras analizar el escenario, J.P. Morgan sostiene que la visión positiva sobre Paraguay se mantiene y que sus fundamentos macroeconómicos, junto con una creciente diversificación de la inversión extranjera directa, respaldan las perspectivas de crecimiento, los flujos de capital y la diversificación de la economía.
Además, señaló que continúa su exposición a través de un bono denominado en guaraníes y destacó el bajo nivel de correlación de los activos paraguayos con los mercados centrales. El desafío que queda planteado, según el análisis, es convertir las ventajas actuales en un ciclo sostenido de inversión.
Para ello, recomienda avanzar en infraestructura, asegurar la confiabilidad del sistema eléctrico, desarrollar capacidades y generar suficiente demanda para los nuevos proyectos.
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