Relocalización industrial podría generar hasta USD 738,5 millones anuales

El Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), presentó un nuevo estudio denominado UE-Mercosur: El salto industrial que Paraguay puede capturar, donde presenta el modelo RIAE 1.0 (Relocalización Industrial por Arbitraje de Eficiencia), que cuantifica un canal de impacto sobre el desplazamiento de capital productivo hacia Paraguay.

El documento destaca que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur puede representar para Paraguay una oportunidad económica considerablemente mayor que el incremento del comercio de los bienes que el país produce actualmente.

Por eso, el CEE elaboró un estudio elaborado que incorpora una dimensión adicional sobre la posibilidad de que Paraguay atraiga nuevas inversiones industriales como consecuencia de un cambio en la conveniencia de dónde producir dentro del bloque para abastecer al mercado europeo.

Qué contempla el modelo
El Modelo RIAE complementa los modelos de equilibrio general, gravitacional y SMART utilizados para evaluar los efectos del acuerdo y estimar cuánta inversión productiva podría trasladarse hacia Paraguay como consecuencia de sus ventajas relativas de costos y de las nuevas condiciones de acceso a mercados.

La primera versión del modelo, denominada RIAE 1.0, concentra deliberadamente su análisis en empresas y capacidad productiva actualmente localizadas en el Mercosur. La lógica indica que si una empresa de la región ya produce y vende a Europa, el Acuerdo UE-Mercosur puede modificar la ecuación económica sobre dónde resulta más eficiente localizar su producción.

El RIAE analiza diferencias de costos laborales, energéticos, tributarios y logísticos, incorporando además las fricciones inherentes a una decisión empresarial de relocalización. “El objetivo no es asumir que toda diferencia de costos provocará automáticamente una mudanza industrial, sino estimar qué proporción de la capacidad productiva podría resultar económicamente susceptible de relocalización”, señala el documento.

Para efectos del estudio se documentaron antecedentes recientes de empresas que trasladaron capacidad productiva hacia Paraguay, entre ellas el Grupo Dass, en textil y calzado, y South Atlantic Company/WOFCO, vinculada al sector de alimentos, como casos que muestran cómo las diferencias de costos y condiciones operativas pueden incidir efectivamente sobre las decisiones de localización industrial.

Impacto potencial en el corto y mediano plazo

Para el escenario del corto plazo, el RIAE estima aproximadamente USD 420,6 millones de inversión productiva potencial, fundamentalmente en los sectores eléctrico/electrónico y de plásticos. Se trata de la inversión inicial asociada a la instalación o relocalización de nueva capacidad productiva, diferenciada del flujo de producción que esas instalaciones generarían posteriormente.

“Los más de USD 420 millones constituyen, por tanto, el punto de partida del impacto económico estimado. Una vez instalada la capacidad, el efecto pasa a expresarse principalmente en producción, exportaciones, valor agregado, empleo y remuneraciones”, sostiene el informe.
Asimismo, señala que una vez instalada la nueva capacidad, se estiman aproximadamente unos USD 738,5 millones anuales de producción y exportación industrial. Lo que para un horizonte de cinco años, dicho flujo representaría aproximadamente un acumulado de USD 3.692,5 millones.

En ese sentido el informe asegura que, si además se incorpora la inversión inicial de USD 420,6 millones, el impacto acumulado considerado por el RIAE alcanzaría un total aproximado de USD 4.113 millones en cinco años. Cabe mencionar que el modelo distingue expresamente la inversión inicial, que se realiza una vez, del flujo recurrente de producción y exportación.

Conforme se destaca en el documento, el efecto económico puede ir más allá de las ventas, ya que el escenario analizado estima USD 247,1 millones anuales de Valor Agregado Bruto, unos 14.656 empleos directos y cerca de USD 75 millones anuales en remuneraciones.
En tal sentido, el sector eléctrico/electrónico representaría aproximadamente USD 243,3 millones de la inversión potencial identificada por el modelo y podría generar USD 419,4 millones anuales de producción.

Por su parte, el rubro de plásticos representaría unos USD 156,8 millones de inversión y alrededor de USD 290,3 millones de producción anual, lo que en conjunto, ambos sectores explicarían cerca del 95% de la inversión relocalizable estimada por el RIAE 1.0. También aparecen oportunidades en confecciones, aluminio y vidrio.

“Estos resultados, sin embargo, no deben interpretarse como una lista cerrada de las industrias que podrían relocalizarse hacia Paraguay. El RIAE trabaja necesariamente con actividades, flujos comerciales, estructuras productivas y parámetros que pueden ser observados y cuantificados. La realidad empresarial puede ser considerablemente más dinámica”, afirma el documento.

Asimismo, se hace hincapié en que, una vez que las empresas comienzan a comparar las ventajas de producir desde Paraguay, donde se destacan principalmente los costos, la energía, el régimen tributario, de maquila, y el acceso preferencial a mercados y reglas de origen, pueden aparecer decisiones de inversión en una variedad de actividades industriales mucho mayor que la identificada inicialmente por el RIAE.
En ese sentido se aclara que los USD 420,6 millones de inversión y los casi USD 3.700 millones de producción y exportación acumulada deben entenderse como una “estimación del potencial identificable” a partir de la información disponible, no como un límite máximo del fenómeno de relocalización.
RIAE 2.0: todavía falta incorporar Europa

Por otro lado, se señala que existe una segunda razón para considerar estas cifras como una primera aproximación y es que el universo analizado todavía está incompleto, ya que el RIAE 1.0 estudia principalmente la relocalización hacia Paraguay de capacidad productiva actualmente instalada en Brasil y Argentina.

El RIAE 2.0, ampliará la pregunta para evaluar qué empresas o actividades productivas actualmente instaladas en Europa podrían encontrar conveniente producir desde Paraguay para abastecer al Mercosur, a Europa u otros mercados, incorporando variables como costos energéticos y laborales, logística internacional, disponibilidad de insumos, escalas mínimas de producción, acceso al mercado regional, reglas de origen y exigencias regulatorias.

Finalmente el documento destaca que esta perspectiva cambia la forma de interpretar el acuerdo para Paraguay, ya que la oportunidad no consiste solamente en reducir aranceles y exportar más de los bienes que el país ya produce, también puede modificar la geografía de la producción en el bloque y ampliar el papel de nuestro país como plataforma industrial para abastecer mercados internacionales.
“Pero ese potencial no se materializará automáticamente, requerirá preservar la estabilidad macroeconómica y las ventajas competitivas, desarrollar infraestructura energética y logística, fortalecer el régimen de maquila y atender las exigencias europeas de trazabilidad, sostenibilidad y regulación”, concluye.

 


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