«Comenzó el domingo con una breve indisposición», dijo el propio mandatario a periodistas en su residencia oficial, quien aseguró que se siente «perfectamente bien».
Durante los últimos meses, Bolsonaro ha desafiado casi a diario al virus, al que llegó a calificar de «gripecita», circulando por las calles en plena cuarentena, al asistir a actos públicos sin la máscara preceptiva, abrazando y besando a partidarios sin cuidado alguno y con un desdeño constante frente a la enfermedad. EFE

Deja una respuesta