Morínigo explicó que un grupo de cuatro hermanos llegó hasta la capital para acompañar al papá, quien había sufrido varias fracturas y se encontraba en UTI.
Manifestó que siempre llamaban la atención en el hospital, pero se respetaban sus creencias al no afectar a otros pacientes, hasta lo sucedido el día de ayer.
«Uno comenzó a rasgarse la vestidura y comenzaron a quemar. Ahí se hizo la primera denuncia. Posteriormente, ingresaron con la ropa rota y forzaron la puerta principal, rompieron la cerradura e ingresan entre los 4. Fueron perseguidos por el personal de blanco», relató el especialista.
El médico señaló que una vez que estas personas encontraron a su padre, comenzaron a orar, gritaron “levántate” y le arrancaron el tubo conectado.
“Nos impactó a todos porque nunca pasó y pudo tener un desenlace peor. Estas personas estaban fuera de sí», finalizó Morínigo.
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