Los trastornos del piso pélvico se pueden prevenir y tratar, apuntó especialista

El cirujano y especialista en colorrectal mencionó que los problemas relacionados con el piso pélvico son más frecuentes de lo que se imagina. Explicó que se manifiestan como prolapsos y alteraciones de la función de la micción y defecación.

Asimismo, refirió que normalmente se produce durante el parto, aunque muchas veces no se manifiestan hasta años después, aproximadamente, a los 55 u 65 años. Del Castillo resaltó que es posible y fundamental tomar las medidas necesarias para su prevención. “Es absolutamente fundamental la asistencia de los profesionales para tomar las medidas necesarias cuando sea previsible que un parto es potencialmente complejo”, dijo.

Señaló que muchas veces las mujeres no consultan por vergüenza o miedo, por lo que, aconsejó que se debe trabajar en educación en cuanto al tema, porque estas patologías se pueden tratar con éxito en la mayor parte de las ocasiones. “Conseguimos mejorar la calidad de vida de forma significativa”, añadió.

¿Qué es el piso pélvico?

Según las palabras del doctor; el piso pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis en la parte inferior y forman un suelo donde se apoyan los órganos abdominales (intestino, vejiga, útero y recto). Además de realizar un soporte anatómico que mantiene a los órganos en su lugar, la integridad y el funcionamiento es fundamental para funciones tan esenciales como orinar, defecar y tener una vida sexual con normalidad.

“En la mujer adquiere una importancia fundamental, ya que mientras el parto está sometido a una serie de presiones que pueden dañarlo. Estas lesiones pueden ser inmediatas y lo que es más frecuente, pueden no aparecer hasta años después”, mencionó.

Explicó que el daño se da por el estiramiento y compresión de los nervios que se localizan en el borde de la pelvis. “Se produce una lesión que con el tiempo da lugar al descenso del suelo pélvico, es decir, los músculos del ligamento se relajan y no pueden cumplir su función de soporte”, manifestó.

El doctor nos explicó acerca de los tipos de patologías más frecuentes:

-En primer lugar, puede aparecer el prolapso, los órganos se pueden desplazar fuera de la pelvis.

Se puede prolapsar la vejiga de la orina, se llama cistocele. Cuando desciende el útero a través de la propia vagina y puede asomar entre los genitales, se llama prolapso uterino. También el recto puede prolapsar y salirse a través del ano.

“Es muy frecuente tener varios casos a la vez, y la mujer presenta incomodidades propias de la aparición de esos bultos, como sensación permanente de pesadez, secreción, irritación e incomodad durante las relaciones sexuales”, detalló.

-En segundo lugar, se puede alterar la función de la orina, al perder la fijación y posición normal de la vejiga, se altera su capacidad de retener correctamente la orina y la paciente nota que tiene escapes involuntarios con movimientos, tos o estornudos. Del Castillo, agregó que este tipo es muy frecuente, pero muchas mujeres nunca la consultan y, sin embargo, se puede prevenir y tratar.

-En tercer lugar, puede afectar la función defecatoria. Los músculos responsables se pueden lesionar durante el parto. La mujer puede notar que debe buscar un aseo inmediatamente cuando siente necesidad de ir de cuerpo porque no puede retrasarlo más de unos segundos y otras veces ni siquiera siente el deseo y se da cuenta porque está manchada.

Otras veces la alteración del piso pélvico da lugar a cambios como cuando la paciente siente mucha dificulta para defecar, hacer esfuerzos muy importantes o manipular el recto para conseguir la evacuación.

Algunos de los partos que pueden considerarse complejos son los partos gemelares, los partos de recién nacidos con pesos elevados, multíparas, presentación anómalas y mujeres con antecedentes.

Prevenciones y tratamientos

El profesional de salud dijo que en casos complejos de embarazos, una cesárea podría ser una alternativa en ocasiones, además los ejercicios de fortalecimientos del piso pélvico pueden ayudar a minimizar las consecuencias inmediatas y futuras.

Dijo que otro tratamiento con buenos resultados es la estimulación de los nervios ubicados en el lateral de la pelvis que son responsables de la micción y la defecación. “Cuando con todo lo anterior no se consigue los resultados deseados, también es posible corregir estos problemas con una o varias intervenciones quirúrgicas. Es posible colocar el útero, la vejiga, o el recto en su lugar original. Además, se puede reparar algunos de los músculos lesionados”, finalizó.


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