La doctora respaldó su argumento, indicando que los agresores solo cambiarían sus métodos para infligir daños a sus víctimas.
Por otra parte, apuntó que el trauma de las personas que sufrieron de un abuso es de por vida, por lo que las penas deben agravarse.
“En todos los niveles vi el impacto de abuso sexual en niñas y varones y quedan con un daño cerebral por siempre, con un daño perpetuo. Por qué el otro no estaría condenado de manera perpetua», sugirió finalmente.

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