Todos o casi todos terminan en el quincho, lugar de donde sale el capital para la “industria de los afectos”

En el ambiente político, el cumplir años es sinónimo de una farra grandilocuente que muestra la fuerza y vigorosidad del cumpleañero y caudillo político. En ella se reúnen familiares, amigos, cercanos y aliados. Incluso sirve para atraer a nuevos adeptos.

En otros tiempos, el cumpleaños que más expectativas generaba no solo en carpas coloradas era el festejo de Juan Carlos Galaverna, hoy ya pontificando para los de la misma línea política, para los advenedizos o los que quieran tomar algunas palabras suyas de sus años en el manejo de la política y su folclore. Un líder de varios periodos que se supo mantener y que desde hace varios años pasó la posta al hoy presidente de la ANR, Horacio Cartes.

Desde hace un par de años, el 5 de julio se convirtió en la nueva fecha feliz para los colorados. Desfile de todo tipo personas tanto en la ANR como en su casa, van los que lo quieren, los que lo admiran políticamente, los hurreros y los que lo detestan pero saben que sin su apoyo seguirán en aguas turbulentas al igual que los marcados por Honor Colorado.

Este 5 de julio transcurría normal, con gente formando largas filas para saludar al líder sobre la calle 25 de mayo, pero el gran regalo se dio a conocer a mediamañana cuando en una de los oficinas de la Junta de Gobierno se concretaba el pase de un nuevo legislador no solo al Partido Colorado, sino a la máquina de copamiento que es el cartismo. En una imagen que sorprendió a propios y extraños, Orlando Penner concretaba su afiliación a la Asociación Nacional Republicana de la mano de sus proponentes Horacio Cartes, Santiago Peña y Juan Carlos Galaverna.

Dos meses atrás, en mayo, cuando se dio a conocer la renuncia del senador Orlando Penner a Patria Querida, el propio legislador confirmaba a Ñanduti que visitó a Horacio Cartes en su casa (a pesar de que le prohibieron) para conversar sobre el proyecto de agua para el Chaco y tener su apoyo, pero que no había ningún condicionamiento. Es más, dijo que él se mantendría independiente pues en Patria Querida le ponían palos a la rueda al gobierno de Santiago Peña, con quien justamente también se reunió horas después de anunciar su salida de filas patriaqueridistas. Pasaron los días y finalmente pasó al “lado colorado de la fuerza”.

Un golpe más fuerte para los de Patria Querida en ese día, fue cuando una de las cuentas partidarias al coloradismo anunció la llegada de Penner y utilizó una entrevista que le había hecho el papaguasú de dicha nucleación, Pedro Fadul a Penner en la que este le decía “siempre admiré en vos esa extraordinaria orientación a la acción. Vos no sos un tipo de hablar, vos hablás poco, hablás despacio pero tenés una extraordinaria orientación a los resultados”, generando todo tipo de comentarios.

Fadul bastante molesto no se guardó nada en redes sociales y prácticamente dio a entender que rompió la amistad que los unía desde hace muchísimos años, no sin antes tratarlo de traidor y de tránsfuga político. Por su parte, Penner se desahogó en Ñanduti y dijo que desde PPQ quieren sacar a los colorados del gobierno, pero que 5 gatos locos no van a poder sacarle a nadie.

Del festejo en la ANR, pasamos al festejo en el quincho. Sí, el presidente Cartes, recibió en su casa a todos, a la plana mayor de la Junta de Gobierno, a legisladores, al presidente Peña, sus ministros y directores. En ese cumpleaños no faltó nadie, desde Erico Galeano quien es una de las figuras coloradas en aprietos con la justicia, pasando por Nenecho Rodríguez a quien en la semana le explotó en la cara el informe de Contraloría que confirmaba el desvío de bonos, pasando por el exabdistas que estaban en primera fila para la foto, hasta el propio “opositor” Dionisio Amarilla, quien decía tiempo atrás que se tenía que hacer una oposición seria, sin objetar por objetar las cosas al gobierno, pero que con su participación en el cumpleaños dio razón a sus detractores que siempre lo trataron de leal al cartismo.

El almuerzo tuvo su punto más alto cuando el cumpleañero dio su discurso de agradecimiento a los presentes y afirmó que el Partido Colorado es una industria de afectos, muchos coinciden que es así por la emoción y el fervor que genera el partido, incluso hasta un fanatismo desmedido en algunos casos. Mientras que para otros esa industria de afectos se reproduce cuando hay apoyo político y un capital para tener bien a la tropa.

Todo por el quincho, nada fuera de el, lo saben los leales, lo saben los detractores, los exopositores y los que firmaron una tregua tácita para no ser alcanzados por el poderío cartista. La oposición y la disidencia todavía siguen en la búsqueda del camino para hacer frente al líder de 68 años, que en su momento tuvo “regalos desde el norte” que lo hicieron tambalear, pero que lo hicieron mucho más fuerte ante sus adversarios y enemigos.

Por Miguel Franco


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