En dicho comunicado, el empresario negó vehementemente las acusaciones en su contra y afirmó que la exposición del material erótico comprende una intromisión a su vida íntima, además de afirmar que los alegatos contra su persona son “infundados”.
“El club The Royal Duck fue un proyecto en fase inicial que nunca se concretó y menos promovió actividades ilegales de ningún tipo. Entiendo que es posible que este emprendimiento haya incomodado a ciertas personas”, expresó Montanaro.
También, manifestó que las acusaciones de haber filmado a varias personas, incluidos periodistas, políticos y empresarios carecen de pruebas y no existe ninguna lista que avale tal hecho.

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