Venezuela, tiempo de una nueva revolución

La oposición ha sabido saltear casi todos los escollos que el régimen puso en su camino en periodo electoral, pudiendo sacar un haz bajo la manga y meter al menos un opositor en la papeleta de votación entre Maduro y el resto de los candidatos chavistas.

Edmundo González Urrutia, un diplomático de 74 años fue la alternativa que si pudo ingresar oficialmente a la contienda electoral, luego de que el chavismo impidiera la inscripción de la vencedora de las primarias, María Corina Machado, y de una suplente, Corina Yoris, quien también fue anulada por el sistema electoral controlado por afines a Nicolás Maduro.

El pueblo venezolano sale a votar por el cambio o por el continuismo del chavismo, que ya tiene 25 años en el poder, primeramente con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro, quien pudo mantenerse en el poder y liderazgo del chavismo bajo el discurso de ser “el elegido del comandante” que lo ungió como su sucesor para tener las riendas de la nación.

Los venezolanos han atravesado en los últimos años todo tipo de situaciones, desde una interminable crisis económica, sanciones, desabastecimiento de productos, un éxodo masivo de su población a cualquier parte del mundo donde puedan soñar y luchar por una vida mejor. Por otro lado, dentro de esa misma Venezuela se encuentra un pueblo que también acompaña la figura de Maduro, ya sea por beneficios, por presión o por no tener otra alternativa, pero expectante de lo que acontezca este domingo.

En tanto que la comunidad internacional aguarda ansiosa un giro en Venezuela, hay un viento de esperanza, pero mucha cautela por parte de autoridades. Tanto de derecha como izquierda se han pronunciado, pero se destaca el discurso de líderes de izquierda que anteriormente apoyaban a Maduro, pues fueron los que salieron al paso del mandatario bolivariano cuando dijo la frase correrían ríos de sangre si pierde en las elecciones de este domingo. Lula de Brasil, Boric de Chile y Alberto Fernández de Argentina fueron algunos de los que salieron al paso de las amenazadoras y preocupantes declaraciones del candidato oficialista. Paraguay, que desde el inicio del gobierno de Santiago Peña retomó las relaciones cortadas por Mario Abdo, se mantuvo al margen sin emitir algún tipo de opinión sobre el tema, pero observa cauteloso el proceso electoral.

La revolución bolivariana, el sueño de la Patria Grande, se convirtió en un suplicio para los venezolanos y capitalizada solo por sus autoridades, quienes si llevan una gran vida a costa del pueblo, a quien reprimen y matan en manifestaciones, a quien en parte sacan a las calles para mostrar musculatura en televisión.

Quizás hoy sea el día ideal o quizás todavía falte para despertar de la pesadilla, pero Nicolás Maduro no tiene que olvidar que la revolución no es de izquierda, es del pueblo que la necesite para ser libre. En estos tiempos Venezuela necesita de una revolución de esperanza económica, política y cultural, no un “baño de sangre”, un cambio que devuelva las oportunidades a un país golpeado en espíritu y en el bolsillo.

Que sea una jornada electoral pacífica y que se corone con una noche de nuevos sueños para el sufrido pueblo venezolano.

Por Miguel Franco


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *