El anuncio de las sanciones por parte de la embajada se dio de forma casi silenciosa, pero rápidamente la noticia impactó de lleno a nivel país. Marc Ostfield, nuevamente fue portador de las malas noticias para el expresidente y todo su entorno, pues Tabesa era sancionada por ayudar financieramente a Horacio Cartes, una persona designada significativamente corrupta por los Estados Unidos.
El resumen de la situación, sanción sobre sanción por vínculo con una persona marcada. Tabesa seguía pagando en guaraníes las más de un millón de acciones que Horacio Cartes le vendió. Si las mismas se vendían a otro no iba a existir ningún inconveniente.
Ostfield una vez más se convirtió en heraldo de malas noticias. Apuntado anteriormente como emisario de llevar los datos que le pasaban a su país y que provocaron el desmembramiento del Grupo Cartes. Nuevamente fue blanco de ataques de todo tipo, que no era la forma de comunicar, que no le avisó al Ejecutivo, que como pudo hacer eso. Lo cierto y lo concreto es que antes del término de su misión dejó como se suele decir con el Jesús en la boca al oficialismo que acusó recibo y devolvió el golpe sin medir.
Desde la cima del poder, Honor Colorado, nunca bajó los cambios contra el embajador saliente Marc Ostfield, más bien llevó los ataques desde el partido al Congreso Nacional, teniendo siempre como principal actor al verborrágico diputado Yamil Esgaib, que siempre que podía dedicaba algunas palabras al diplomático, incluso diciendo en Ñanduti que este recibió hasta dinero, mientras que el Poder Ejecutivo siempre miraba al costado y lo ocurrido tiempo atrás con los anuncios y designaciones eran nada más que un mal recuerdo que ni de casualidad tendría que afectar la agenda, pero los cálculos a veces no son los correctos.
Tabesa a través de José Ortiz, refirió que la sanción era parte de una guerra comercial de otros jugadores del rubro que querían dejarlos fuera del mercado tabacalero. En el plano político, las repercusiones fueron inmediatas, la oposición salió al paso y dijo que era algo de esperarse por la continuidad del vínculo empresa – designado. Honor Colorado por su parte, sin muchos rodeos fue directo a la cabeza del embajador y del expresidente Mario Abdo, considerando que era una vendetta por exponer ciertas denuncias contra este por un presunto enriquecimiento durante su mandato por medio de varias empresas.
Horas después del anuncio, en horas de la noche la tropa fue hasta la casa del líder para mostrar lealtad y apoyo en un momento donde la herida fue reabierta y volvieron incluso a poner sobre la mesa la posibilidad de que el siguiente paso a las designaciones y sanciones sea una eventual extradición de Horacio Cartes. Los de primera línea y los sumados recién al equipo estaban en el lugar donde se toman las decisiones que luego repercuten en los distintos ámbitos, pues el hombre más fuerte que sigue teniendo la política nacional fue vulnerado por los mismos que tiempo atrás derribaron su imperio.
El ausente en la foto
El golpe fue duro y sorprendió a muchos, como también tomó por sorpresa la ausencia del presidente de la República, Santiago Peña, entre los de primera línea que brindaban su apoyo a Cartes. En la foto viralizada se vio a todos menos al jefe de Estado, que según cuentan solo se comunicó vía telefónica con el líder del movimiento causando gran molestia en el afectado e incluso en los cercanos al titular de la ANR. Trascendió incluso que solo llamó a HC luego de que en encuentro se dijera que el presidente no contactó con él.
Al día siguiente, el Congreso con mayoría colorada aprobó comunicados de apoyo a Tabesa – Cartes por ser una empresa paraguaya atacada políticamente. Mientras que el Ejecutivo no daba muestras de reacción alguna sobre lo acontecido hace ya más de 24 horas, solo una convocatoria a reunión al embajador Ostfield, cuestión que también habría molestado mucho dentro de Honor Colorado.
Recién en horas de la tarde del jueves se pudo ver a dos ministros, el canciller Rubén Ramírez y la jefa de Gabinete Lea Giménez, de rostros preocupados y golpeados en un anuncio de prensa donde se pidió a los Estados Unidos “acelerar” la salida del embajador pues ya no contaba con la confianza del gobierno de nuestro país. Con esta decisión apresurada para el Ejecutivo, pero tardía para dar un signo de respaldo al presidente de la ANR, se pusieron en juego muchas cosas, desde la acepción de Giménez como embajadora ante los EEUU y el apoyo a la postulación de Ramírez como secretario general de la OEA y ni que decir la preocupación que dejó en el sector empresarial que espera que este arrebato no afecte sus negocios y mucho menos salpique al grado de inversión alcanzado hace poco.
Capítulo cerrado
“Ya está todo dicho”, fue lo único que atinó a decir el presidente Santiago Peña, cuando fue abordado en el departamento de Misiones sobre lo dicho por su canciller respecto al pedido de acelerar la salida del embajador, dando a entender que es capítulo cerrado y hay que dar vuelta la página con ese impasse.
Marc Ostfield fue el heraldo de malas noticias que el cartismo no esperó. Sea por órdenes que recibió de su país o el manejo que tuvo en determinados momentos como un actor externo a la hora de comunicar sanciones, se convirtió en el blanco de ataques, donde se metieron hasta en su vida personal.
Ni la oposición ni los propios errores que puede cometer un equipo político ensangrentaron tanto al líder de un equipo como cada anuncio. Pero a pesar de los golpes más duros que recibió, incluso con cierto temor Cartes supo ganar la elección partidaria, que su candidato sea el vencedor en las presidenciales y obtener la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Honor Colorado espera que el siguiente embajador Gabriel Escobar sea diferente a Ostfield. Así como también aguarda que el viento norte sople a su favor y en las presidenciales de Estados Unidos gane el signo político contrario al que solo le trajo malas noticias, pero muchas veces suceden cosas contrarias a lo que uno realmente espera.
Por Miguel Franco.

Deja una respuesta