El estudio, realizado en Atlanta, analizó a 2.000 adultos con hipertensión. La mayoría de los participantes tenía más de 65 años y el 61% eran mujeres, con una edad promedio de 72 años.
Si las cifras reportadas estaban fuera de los límites clínicos o si el paciente mencionaba síntomas preocupantes, la llamada se derivaba inmediatamente a personal médico calificado.
Las derivaciones urgentes se concretaban al instante, mientras que el resto se atendía dentro de las 24 horas siguientes. Todos los resultados quedaban asentados en la historia clínica electrónica del paciente y eran revisados por un profesional.
El sistema también permitió identificar fácilmente a aquellos que tenían dificultades para controlar su presión arterial y derivarlos a programas especializados. Este flujo de trabajo más automatizado redujo significativamente el trabajo manual del personal de salud.
Según la American Heart Association, el costo por cada lectura disminuyó un 88,7% respecto al monitoreo tradicional realizado por enfermeros.
Fuente: Infobae.com

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