De acuerdo con especialistas y diversos estudios científicos, la falta de interés hacia los perros no confirma insensibilidad; más bien, revela la diversidad de factores personales que intervienen en la relación con los animales.
Entre los motivos habituales, se puede mencionar experiencias negativas en la infancia, como mordeduras o sustos, estilos de apego reservados, hipersensibilidad a los ruidos o a los movimientos impredecibles, e incluso la falta de tiempo o energía para asumir los cuidados que exige un perro. Incluso, pueden aparecer fobias específicas hacia animales.
Fuente: Infobae.com

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