De acuerdo a las informaciones, una vez más la fiesta mariana, se vio empañada por la falta de conciencia ciudadana.
Tanto los peregrinantes como los comerciantes, dejaron innumerables restos de basura desde Kurusu Peregrino, hasta las inmediaciones de la basílica.
“A pesar de los esfuerzos de limpieza y las campañas de concientización para mantener el lugar limpio y reducir la contaminación, muchos peregrinos no tomaron conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente” señalan.

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