Carvallo señaló que desde hace varios meses se observa una tendencia sostenida a la baja de la inflación, tanto en el índice general como en sus componentes más estructurales. Este proceso permitió cerrar el año con una inflación del 3,1%, por debajo de la meta establecida, e incluso con niveles inferiores al 3% en la inflación sin alimentos ni energía.
Indicó además que las expectativas de los agentes económicos se encuentran ancladas en torno a la meta, en todos los horizontes de política monetaria, y que no se identifican riesgos inflacionarios relevantes en el corto plazo.
En ese contexto, afirmó que la reducción de la tasa responde a una decisión técnica orientada a mantener un perfil neutral de la política monetaria, en un escenario de equilibrio económico y de inflación más baja de lo previsto.
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