Una fuerte disputa se registra desde hace varios días tras la instalación de un numeroso grupo de personas en un predio situado entre Ypacaraí y San Bernardino, en las inmediaciones del Club de Vuelo Deportivo Yvytú y del Condominio El Cortijo.
Antiguos pobladores de la zona sostienen que la ocupación irregular no es un hecho aislado y que el inmueble ya fue escenario de situaciones similares en otras ocasiones. Según indicaron, la presencia de nuevos asentamientos genera una “creciente preocupación en materia de seguridad” en barrios residenciales cercanos.
Esta semana, vecinos de siete urbanizaciones remitieron una nota formal a los intendentes Luis Negrete, de Ypacaraí, y Emigdio Ruiz Díaz, de San Bernardino, a fin de alertar sobre lo que califican como ocupaciones irregulares en la zona.
En el documento, los firmantes exigen la intervención de las autoridades municipales y advierten que el terreno invadido incluso contaría con servicios básicos, pese a su condición irregular.
En un video remitido a Ñandutí, una de las personas instaladas en el predio menciona que habrían llegado al lugar con ayuda del concejal Arnaldo Vera, del Partido Popular Tekojoja (PPT). Esta declaración añade un componente político al conflicto, aunque hasta el momento no se conoció una postura oficial del edil sobre la acusación.
Al respecto, el exdiputado Hugo Rubín manifestó que “no existen tierras de nadie”, señalando que todo inmueble pertenece ya sea al Estado o a propietarios privados, por lo que no puede ser objeto de invasión.
Asimismo, sostuvo que el hecho de que un terreno de gran extensión no esté siendo utilizado no habilita su ocupación ilegal.
Los residentes insisten en que la situación debe ser abordada de manera institucional para evitar que se repitan este tipo de conflictos en zonas residenciales. En ese sentido, reclaman una respuesta clara de ambos municipios y acciones concretas que garanticen seguridad jurídica y tranquilidad a los pobladores.
Mientras tanto, la tensión continúa en el área, donde vecinos aseguran encontrarse “en pie de guerra” ante lo que consideran una invasión masiva del predio.

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