Según el reporte, el incidente se inició en la Subestación Yguazú con el desprendimiento de un conector de 500 kV. Posteriormente, se desconectaron dos líneas de 220 kV que integran el tronco principal de transmisión hacia el área metropolitana, lo que generó una caída de tensión y la desconexión automática de cargas sensibles en un contexto de alta demanda y elevada temperatura.
La doble contingencia derivó en un desequilibrio entre generación y consumo, activándose los sistemas de protección de las centrales Itaipú Binacional, Entidad Binacional Yacyretá y Central Hidroeléctrica Acaray, lo que dejó fuera de servicio el suministro alimentado por Itaipú y Acaray.

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