El especialista señaló que el tabaquismo continúa siendo uno de los principales factores de riesgo, no solo por el consumo de cigarrillos, sino también de puros, pipa y la exposición laboral a humo y contaminantes.
Asimismo, destacó la importancia de un abordaje multidisciplinario, que incluya apoyo psicológico, para mejorar los resultados en pacientes con adicción al tabaco.
Tabaquismo: impacto más allá del cáncer de pulmón
Morínigo explicó que no todos los fumadores desarrollan EPOC, aunque el consumo de tabaco sigue siendo el principal factor de riesgo. Aproximadamente el 30% de los fumadores puede desarrollar esta enfermedad.
Además, advirtió que el tabaco está fuertemente vinculado a enfermedades cardiovasculares como infartos, arritmias e hipertensión, incluso en personas sin síntomas respiratorios.
Síntomas y control de la EPOC
Entre los signos más frecuentes de la EPOC, el especialista mencionó:
- Tos persistente
- Exceso de catarro
- Dificultad para respirar
- Silbidos en el pecho (sibilancias)
- Cansancio al realizar actividades cotidianas
También advirtió que la exposición al humo de segunda mano puede afectar incluso a personas no fumadoras, por lo que recomendó controles médicos preventivos.
Fibrosis pulmonar: una enfermedad progresiva
El neumólogo explicó además que la fibrosis pulmonar es una patología en la que el tejido pulmonar se va cicatrizando y endureciendo, reduciendo progresivamente la capacidad respiratoria.
“Es un problema bastante grave porque el pulmón pierde su capacidad de expandirse correctamente”, señaló.
Vapeo y riesgos respiratorios
En cuanto al uso de cigarrillos electrónicos, Morínigo indicó que, si bien aún no existe una relación concluyente con el cáncer de pulmón, sí hay evidencia de riesgos importantes para la salud respiratoria.
Entre los efectos observados se incluyen inflamación pulmonar, aumento de mucosidad, tos persistente y casos de neumonías graves, incluso en pacientes jóvenes que han requerido terapia intensiva.
El especialista advirtió que estos cuadros pueden presentarse en personas sin antecedentes médicos, lo que convierte al vapeo en un factor de riesgo emergente que requiere mayor control y prevención
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