Científicos advierten que 10.000 virus animales podrían infectar a humanos y que el cambio climático acelera el riesgo de nuevas pandemias

La viróloga veterinaria Elisa Pérez Ramírez, del Centro de Investigación en Sanidad Animal del CSIC, advierte que el hantavirus es el último de una larga lista de virus zoonóticos que complican la situación sanitaria global, una lista que incluye el SARS-CoV-2, la viruela del mono, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, el virus del Nilo Occidental y sucesivos brotes de ébola. Un análisis de 2023 sobre solo cinco virus de alto riesgo concluyó que los brotes y muertes vinculados a esos patógenos aumentaron exponencialmente entre 1963 y 2019, con una proyección alarmante: para 2050 podrían causar cuatro veces más casos de transmisión entre especies y 12 veces más muertes que en 2020.

Los factores que alimentan ese riesgo se acumulan: el calentamiento global altera ecosistemas y expande la población de vectores como los mosquitos; la deforestación y las sequías cambian las dinámicas de los reservorios; la urbanización empuja a los animales silvestres hacia zonas humanizadas; y la hipermovilidad global permite que una persona infectada cruce el planeta en menos de 24 horas, un período inferior al de incubación de muchas enfermedades infecciosas.

La gripe aviar, el virus que más preocupa

Entre los patógenos bajo vigilancia, la gripe aviar concentra la mayor preocupación de la comunidad científica por su capacidad de mutar y adaptarse a nuevos hospedadores. «Antes se veía solo en aves y ahora está también en mamíferos, como visones, gatos o vacas. Lo tenemos muy vigilado a nivel internacional, pero estos cambios repentinos en su comportamiento nos tienen preocupados», explicó Pérez Ramírez. Por el momento, el virus no logró adaptarse para transmitirse de forma sostenida entre humanos, pero su salto a vacas lecheras en Estados Unidos encendió las alarmas internacionales. María Paz Sánchez Seco, investigadora del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, coincidió en que probablemente es el virus zoonótico que más inquieta a los expertos en este momento.

Un problema que llegó para quedarse

La investigadora advirtió que la tendencia es irreversible a corto plazo: «Cada vez circulan más virus y hay más pacientes infectados. Es algo prácticamente imparable». Frente a ese escenario, los expertos abogan por invertir más en vigilancia, respuesta y control desde un enfoque conocido como One Health, que reconoce la interconexión entre la salud ambiental, animal y humana, sin esperar a que el próximo brote ya esté instalado. «No podemos empezar a preocuparnos solo cuando nos llega», sostuvo Sánchez Seco.

Los investigadores también señalan la necesidad de revisar ciertos hábitos humanos. «Quizás hay que plantearse ciertas actividades de ecoturismo porque invadimos territorios salvajes y nos ponemos en riesgo», planteó Pérez Ramírez, en una advertencia que apunta directamente al modelo de desarrollo y consumo como parte del problema.

 


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