Cuba advierte que una acción militar de EE.UU. causaría un «baño de sangre» y acusa a Washington de fabricar un pretexto para intervenir

Díaz-Canel difundió su mensaje en redes sociales en el que subrayó que Cuba no representa ninguna amenaza para Estados Unidos ni para ningún otro país, pero defendió el derecho de la isla a prepararse para su defensa. «Cuba, que ya sufre una agresión multidimensional de EE.UU., sí tiene el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica», afirmó el mandatario, quien calificó como «un crimen internacional» la postura de Washington.

El gobierno cubano no confirmó ni desmintió directamente la adquisición de los drones mencionados en el informe de Axios, que cita a un alto funcionario de inteligencia estadounidense preocupado por la creciente cooperación militar de Cuba con Rusia e Irán, incluida la supuesta presencia de asesores militares iraníes en La Habana.

«Un expediente fraudulento»

El canciller cubano Bruno Rodríguez fue aún más directo en su rechazo. Denunció que la administración de Donald Trump construye día a día una narrativa para justificar tanto la guerra económica contra el pueblo cubano como una eventual agresión militar. «Sin excusa legítima alguna, el Gobierno de EE.UU. construye, día tras día, un expediente fraudulento», escribió el ministro en redes sociales, reiterando que Cuba defiende la paz y que su preparación militar se ampara en el derecho a la legítima defensa reconocido por la Carta de Naciones Unidas.

Una relación en uno de sus peores momentos

La crisis se produce en el contexto de uno de los períodos de mayor tensión bilateral en décadas. Desde enero, Washington ha incrementado la presión sobre La Habana exigiendo reformas políticas y económicas, mientras el gobierno cubano denuncia un endurecimiento de las sanciones y una estrategia de asfixia económica que profundiza la crisis energética que vive la isla, donde muchas zonas apenas disponen de electricidad durante una o dos horas al día.

Las acusaciones vinculadas a los drones y a la cooperación militar con Irán y Rusia añaden una nueva dimensión geopolítica a un conflicto que en las últimas semanas escaló con la imputación formal de Raúl Castro por el Departamento de Justicia estadounidense y la oferta del secretario de Estado Marco Rubio de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria condicionada a que no pase por manos del Estado cubano. Trump había advertido en marzo que Cuba «es la siguiente» tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro.

 


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