Sandoval fue contundente respecto a la responsabilidad del piloto: «Él puede decir que no sabe, pero tiene la obligación de saber el contenido de la carga. Él tiene que chequear», declaró el funcionario, quien explicó que el reglamento aeronáutico federal estadounidense establece con claridad las responsabilidades del comandante de la aeronave ante este tipo de situaciones.
Sobre las sospechas de complicidad interna derivadas del reingreso de un pasajero a una zona vigilada del aeropuerto, Sandoval aclaró que la DINAC no tiene potestad para investigar ese hecho, dado que los controles están distribuidos por competencias entre distintas instituciones. Según explicó, la DINAC se encarga de la terminal aérea comercial, la SENAD y la Policía Nacional controlan el área pública en materia de drogas, y el sector aeronáutico involucrado en el caso está bajo jurisdicción de la Fuerza Aérea. Las sospechas ya fueron reportadas al Ministerio Público, y el circuito cerrado de cámaras de la zona será clave para determinar responsabilidades.
Controles divididos y una práctica «no frecuente»
El administrador del aeropuerto, Walter Schuhbaum, también delimitó el alcance de los controles bajo su responsabilidad. «Nosotros solamente tenemos que controlar la aeronave y a los pasajeros; el resto se encarga la DNIT de controlar los bultos y lo que se trae», precisó, dejando en claro que el control del equipaje y la carga corresponde a otra institución.
Schuhbaum se refirió además a uno de los aspectos más llamativos del caso: el hecho de que el piloto del jet privado haya descendido de la aeronave y abordado de inmediato un vuelo comercial para abandonar el país. «No, no es frecuente», respondió el administrador al ser consultado sobre si esa práctica es habitual en el aeropuerto, una declaración que refuerza las sospechas sobre una posible maniobra premeditada para eludir controles.
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