Durante su homilía en la misa central de Caacupé, el monseñor Ricardo Valenzuela reflexionó sobre las dificultades que atraviesa la sociedad actual y afirmó que muchas personas viven desorientadas, afectadas por la pobreza, la falta de oportunidades, las enfermedades, las adicciones y la violencia.
“Hay tantas ovejas que andan como si estuvieran sin pastor”, expresó el obispo, al referirse a quienes buscan una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida o recuperarse de situaciones que los han llevado al sufrimiento y la exclusión.
Valenzuela señaló que existen miles de personas que carecen de recursos para alimentarse o tratar sus enfermedades, mientras otras se ven obligadas a migrar o desplazarse en busca de trabajo y un futuro mejor. También manifestó su preocupación por el aumento de las adicciones y otros problemas que afectan a las familias.
En ese contexto, sostuvo que muchas personas desean volver a empezar. “Quieren curarse, quieren resucitar, volver a reír, volver a disfrutar y enfrentar cada día con alegría”, afirmó.
El religioso aseguró que la respuesta a estos desafíos no pasa por los bienes materiales ni los avances tecnológicos, sino por la capacidad de amar al prójimo. “Hay un solo camino, y ese único camino es aprender a amar”, enfatizó.
Asimismo, instó a recuperar valores que, según indicó, parecen haber perdido vigencia en la sociedad actual, como la sencillez, la austeridad, el respeto, la amistad sincera, la solidaridad y la fidelidad.
Finalmente, lamentó que aún persistan la indiferencia, la violencia y los malos tratos entre las personas, y aseguró que es necesario “despertar el amor” en cada ser humano. “A los hombres de hoy no les va a salvar ni el confort, ni el dinero, ni la inteligencia artificial”, expresó, recordando las enseñanzas de San Pablo sobre la paciencia, la bondad y la humildad como pilares del amor cristiano.
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