La cifra de muertos por la colisión de dos trenes de alta velocidad en España se elevó a 68, según el balance actualizado este jueves por las autoridades de Castilla-La Mancha.
El presidente regional, Emiliano García-Page, confirmó que hay 24 fallecidos en el tren AVE de Renfe y 44 en el de Iryo, aunque advirtió que el número podría aumentar al mover los vagones, ya que algunos cuerpos aún permanecen pendientes de extracción.
El accidente ocurrió el miércoles cerca de Urda, en la provincia de Toledo, en la línea Madrid-Sevilla. Un tren AVE con aproximadamente 397 pasajeros embistió por detrás a un tren de la compañía privada Iryo con unas 147 personas, que se encontraba detenido en la vía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén.
Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, el siniestro ocurrió tras un fallo en el sistema de control y señalización que provocó la detención automática de varios trenes. Posteriormente, el centro de control de Madrid autorizó la reanudación de la marcha en circunstancias que calificó de “inexplicables”. La investigación está en curso y se han recuperado las cajas negras.
El balance de heridos supera el centenar, con decenas hospitalizados, entre ellos varios en estado grave.
El Gobierno español decretó tres días de luto oficial. El presidente Pedro Sánchez visitó el lugar y afirmó que se llegará “hasta el final” en la investigación.
El accidente es el más grave en España desde el descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013, que dejó 80 muertos.
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