Durante un recorrido realizado por el equipo periodístico de Ñanduti por la zona, pobladores señalaron que desde hace más de una década vienen realizando reclamos a distintas instituciones sin obtener respuestas concretas.
Según explicaron, el conflicto radica en que tanto el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como la Municipalidad de Asunción se atribuyen mutuamente la responsabilidad sobre la administración y el mantenimiento del lugar.

Los vecinos afirman que el parque, pensado originalmente como un espacio de recreación y esparcimiento para las familias, terminó convertido en un foco de inseguridad. Denuncian que personas en situación de calle y consumidores de drogas frecuentan el sitio, generando preocupación entre quienes residen en las inmediaciones.
Pedro Mayor Martínez, exmagistrado y vecino de la zona, cuestionó la falta de intervención de las autoridades y lamentó el deterioro del espacio público.
“Lo que antes era un espacio donde la gente venía a caminar y se acercaba al río, ahora terminó siendo sencillamente una selva hostil para todo el ciudadano de este barrio”, expresó durante la cobertura de Ñanduti.
También sostuvo que la ausencia de control municipal favoreció el crecimiento de la inseguridad y de los vertederos clandestinos.

Asimismo, recordó que el proyecto original contemplaba la participación de varias instituciones, entre ellas la ESSAP y el MOPC, pero afirmó que actualmente ninguna se hace cargo de la situación.
Añadió que, pese a algunos intentos de limpieza impulsados por comisiones vecinales, los esfuerzos resultan insuficientes ante el abandono generalizado del lugar.
Los pobladores advirtieron además sobre otro problema sanitario: la presencia de criaderos de mosquitos en la zona, en plena temporada de dengue.

Temen que, con la próxima habilitación de las Oficinas de Gobierno, el movimiento de personas aumente sin que previamente se resuelva el deterioro del parque y las condiciones de inseguridad existentes.

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